viernes, 20 de febrero de 2026

“Si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos”

 


(Domingo VI - TO - Ciclo A - 2026)

“Si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos” (Mt 5, 17-37). Dice San Ireneo que el Pueblo Elegido tenía tanto la Ley natural y la Ley de Dios para manifestarse al mundo como justos; dice así el santo: “En la Ley hay preceptos naturales que nos dan ya la santidad; incluso antes de dar Dios la Ley a Moisés, había hombres que observaban estos preceptos y quedaron justificados por su fe y fueron agradables a Dios”[1]. Es decir, según San Ireneo, antes de recibir la ley de Dios, quien cumplía la ley natural, la ley impresa en la conciencia y que dice qué es lo que está bien y qué es lo que está mal, se santificaba; luego vino la ayuda divina al dar al Pueblo Elegido la Ley de Dios. Ahora bien, lo que sucede es que Jesús, que es ese mismo Dios que dio la Ley Natural a todos los hombres y los Mandamientos al Pueblo Elegido, viene ahora a nosotros, que somos el Nuevo Pueblo Elegido, los bautizados en la Iglesia Católica, para traernos, no otra Ley distinta, sino la misma Ley Natural y los mismos Mandamientos, aunque ahora escritos no ya en tablas de piedra, sino en los corazones, y esa es la razón por la cual el cumplimiento de esa Ley es mucho más estricto: “El Señor no abolió estos preceptos sino que los extendió y les dio plenitud”[2]. Es por eso que Jesús dice: “No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento”. Luego da el ejemplo de cómo es ese cumplimiento: “Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: No matarás, y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal. Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquel que lo insulta, merece ser castigado por el Sanedrín. Y el que lo maldice, merece la Gehena de fuego. Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda”. Lo que revela Jesús es que, antes de Él, para ser justos ante Dios, bastaba con “no matar”, para cumplir la Ley de Dios, y así se era justo, al menos en el cumplimiento de ese mandamiento; es decir, el justo era el que no mataba, el que no privaba de la vida a su prójimo, el que no cometía homicidio. Era justo quien no cometía homicidio exteriormente, porque estar ante la Presencia de Dios era estarlo exteriormente. De esto se sigue que se podía odiar al prójimo, pero si no se lo mataba, se cumplía con el precepto que decía “No matarás”. Sin embargo, ahora, a partir de Jesús y su gracia, el hombre comienza a estar en la Presencia de Dios ya en esta tierra, en el interior de su corazón, y por eso el cumplimiento de la Ley de Dios comienza en ese interior del hombre, en su corazón, y es por ese motivo que Jesús graba a fuego los Mandamientos de Dios en el corazón, al tiempo que hace que el alma esté ante la Presencia de Dios, desde el momento en que, por la gracia, ese Dios, que es Uno y Trino, inhabita en el corazón del hombre. Esto quiere decir que, cuando el alma está en estado de gracia santificante, el alma está ante la Presencia de Dios Trino porque por la gracia, Dios Uno y Trino viene a inhabitar en el alma del justo y así está ante la Presencia de la Trinidad de una manera análoga a como están las almas de los santos en el cielo, estando aún en la tierra. Esto significa que a partir de Jesús y su don de la gracia santificante Dios no solo está “más cerca” del justo, sino que está “dentro” del alma del justo, por así decirlo, porque la gracia convierte al alma del justo en morada viviente de Dios Uno y Trino; por eso es que quien está en gracia está delante de la Trinidad, así como quien está delante del sagrario o delante de la Eucaristía, está delante del Cordero. Es por este motivo por el cual ya no es suficiente el cumplimiento meramente exterior de los Mandamientos de la Ley: ahora deben ser cumplidos, primera y principalmente, en el corazón mismo del hombre, en su alma, en lo más profundo de su acto de ser, porque allí mora la Trinidad, cuando el alma está en gracia. Por esto no basta con no quitar la vida exteriormente al hermano: ahora Dios, que mora en el corazón del hombre, ve sus pensamientos, y cualquier pensamiento malo, por pequeño que sea, ofende a esta Presencia divina, en su infinita majestad y bondad y cualquier acto de malicia, aun cuando no sea formulado al exterior del hombre, cualquier pensamiento de malicia, aun el más pequeño, resuena en las paredes del Templo de Dios que es el corazón del hombre por la gracia, y lo ofende, porque está ante su Presencia por la gracia. Ahora, con la gracia santificante, ya no basta con “no matar”: quien interiormente se irrita, insulta y maldice a su hermano, está en falta ante Dios, porque está ante su Presencia; todavía más, quien no se reconcilia con su hermano, está en falta ante Dios y es indigno de acercarse al altar: “Si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda”.

“Si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos”. El cumplimiento de los Mandamientos de la Ley de Dios, que hace justo al cristiano y la recepción de los sacramentos, que conceden la gracia santificante, no constituyen un mero legalismo: ambos están motivados por el Amor de Dios, porque el que está unido por la gracia al Sagrado Corazón de Jesús y lo ama con todas sus fuerzas, amará también a su hermano, porque su corazón y el Corazón de Jesús, “que es Amor” (cfr. 1 Jn 2, 4), serán una sola cosa y en esto consiste en ser “justos” ante Dios, en amar por amar, tanto a Dios como al prójimo.

 



[1] San Ireneo de Lyon, Contra las herejías IV, 13, 3.

[2] Cfr. ibidem.


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