martes, 6 de octubre de 2026

El Padrenuestro se vive en la Santa Misa

 



          El Padrenuestro es una oración muy particular por dos hechos: por un lado, es una oración enseñada por el mismo Jesús en Persona; por otro lado, es una oración que se vive en la Santa Misa. Veamos por qué, analizando cada una de sus oraciones.

          “Padrenuestro que estás en el cielo”: en el Padrenuestro nos dirigimos a Dios, que está en el cielo; en la Santa Misa, el mismo Dios al cual nos dirigimos en el Padrenuestro, se hace Presente en esa porción del cielo que es el altar eucarístico: Dios Padre envía a su Hijo para que renueve sacramentalmente el don de su Cuerpo y de su Sangre en la Eucaristía, para que Dios Hijo nos done a Dios Espíritu Santo por la Comunión Eucarística;

          “Santificado sea tu Nombre”: esta petición del Padrenuestro se hace realidad en la Santa Misa porque quien santifica el Nombre Tres veces Santo de Dios es Jesucristo, por medio de la oblación de Sí mismo en el Santísimo Sacramento del altar, la Eucaristía;

          “Venga a nosotros tu Reino”: en la Santa Misa esta petición se hace realidad porque el altar se convierte en una parte del Cielo, en donde está el Reino de Dios, pero todavía más, por la Misa se hace Presente algo infinitamente más grande que el Reino de los cielos y es el Rey del Cielo, Jesús Eucaristía;

          “Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el Cielo”: la voluntad de Dios se cumple en la Santa Misa, porque por el Sacrificio salvífico y redentor del altar, Jesús cumple la voluntad del Padre, que es que todos los hombres se salven;

          “Danos hoy nuestro pan de cada día”: en la Santa Misa esta petición se cumple cabalmente, porque por ella Dios no solo nos provee del pan material, el alimento terreno de todos los días, sino que nos concede ante todo otro Pan, un Pan celestial, que contiene y da la vida eterna, el Pan Vivo bajado del Cielo, la Sagrada Eucaristía;

          “Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido”: esta petición se cumple en el Padrenuestro, porque Dios Padre nos perdona por el sacrificio de su Hijo en la cruz, al tiempo que nos concede las fuerzas necesarias, por la Eucaristía, para perdonar a nuestros enemigos con el mismo perdón con el cual Él nos perdona desde la cruz;

          “No nos dejes caer en la tentación”: esta petición se cumple con creces en la Santa Misa, porque por la Eucaristía, Jesús no solo nos concede las gracias necesarias para no caer en la tentación, sino además nos concede las gracias para crecer cada vez más en la santidad, para hacer de nuestros corazones una copia viviente de su Sagrado Corazón;

          “Y líbranos del mal”: esta petición se cumple en la Santa Misa, porque Jesús, por su sacrificio en cruz renovado en la Misa, nos libra de un triple mal: del mal del pecado, ya que lo destruye con su santidad; del mal de la muerte, porque nos dona su vida eterna; finalmente, del mal personificado, el Demonio, porque lo vence para siempre con la Sangre de sus heridas derramada en el cáliz del altar.

          Por todas estas razones, decimos que el Padrenuestro es una oración que se vive en la Santa Misa.


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