lunes, 26 de noviembre de 2012

“Muchos dirán ‘Yo Soy’, pero no se dejen engañar”



“Muchos dirán ‘Yo Soy’, pero no se dejen engañar” (Lc 21, 5-11). Una de las señales antes del Día del Juicio Final será la proliferación de sectas, cuyos fundadores se proclamarán como el Mesías. Es esto lo que Jesús quiere decir cuando advierte que muchos dirán: “Yo Soy”, es decir, pretenderán hacerse pasar por el Mesías en Persona.
Sólo en los últimos años, han surgido multitud de fundadores de sectas, de falsos mesías y falsos profetas, que se han auto-proclamado como los salvadores de la humanidad. Ésta será una de las señales más claras de que están cerca los “cielos nuevos y tierra nueva” profetizados en la Sagrada Escritura.
Algunos de estos fundadores de sectas, falsos iluminados, propagadores de herejías, difusores de mentiras, amantes del dinero, apóstatas, falsos visionarios, son: Jim Jones, fundador de la secta “Templo del Pueblo”, ideólogo de uno de los suicidios colectivos más grandes de la historia; José Luis de Jesús Miranda, colombiano fundador de la secta “Creciendo en gracia” y de la “Iglesia del 666”, quien se auto-proclama como “Jesucristo hombre”; David Koresh, fundador de la secta de los davidianos, también auto-proclamado como Mesías; otros fundadores de sectas son: Sai Baba, Sun Myun Moon, Ellen White, los anti-papas de la secta Palmar de Troya, en España, los fundadores de la secta ocultista “Golden Dawn” o “Amanecer Dorado”, etc., etc.
Los ejemplos son innumerables, y dar una lista exhaustiva sería largo y engorroso. Lo que se puede vislumbrar es que, si bien es cierto que desde que existe la humanidad, se han erigido, a lo largo de la historia, individuos falsamente iluminados, creedores de poseer la Verdad absoluta, la señal distintiva del final de los tiempos será la sobreabundancia de estos fundadores de sectas, correlativos al aumento de sus seguidores, quienes serán individuos que se dejarán embaucar, porque rechazarán la luz de la fe y de la Verdad revelada en Cristo Jesús. Esto será una señal del fin de los  tiempos, porque indicará una actividad inusitada, por el aumento de la frecuencia y de la cantidad de apariciones de falsos líderes, de las fuerzas del infierno. Serán tiempos de mucha confusión, de muchos errores, de muchas medias verdades, que son siempre mentiras completas; serán tiempos en los que cada cual creerá ser el dueño de la verdad, que será la verdad que él mismo se inventará. Este espíritu de confusión, de error, de ignorancia y, en definitiva, de maldad, será un indicativo de la presencia de los agentes del infierno, que redoblarán sus esfuerzos por perder las almas, ante la inminencia de la Llegada de Jesucristo, quien los encadenará para siempre en el Abismo.
“Muchos dirán ‘Yo Soy’, pero no se dejen engañar”. Podemos decir que en nuestros días, las señales de confusión, error, ignorancia, malicia, con respecto al verdadero y Único Mesías, Jesucristo, se multiplican de modo alarmante. De todos modos, nadie sabe “ni el día ni la hora”, por lo que debemos estar “alertas y vigilantes”, como las vírgenes prudentes, o como el “servidor bueno y fiel” que espera el regreso de su amo con la “lámpara encendida” y “haciendo su trabajo”. Por otra parte, si bien no sabemos el día y la hora de su Segunda Venida, y si bien debemos estar atentos a la misma, hay una Venida, intermedia entre la Primera en humildad y la Segunda en Gloria, de la cual sí sabemos el día y la hora, y es su Llegada oculta en el velo sacramental, la Eucaristía: llega el día y la hora en que se celebra cada Santa Misa, y si para la Segunda Venida debemos estar preparados, mucho más lo debemos estar para esta Venida intermedia, sacramental, anticipo del encuentro cara a cara con el Mesías, en la eternidad.

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