domingo, 1 de noviembre de 2020

“Los que pertenecen a este mundo son más hábiles en sus negocios que los que pertenecen a la luz”

 


         “Los que pertenecen a este mundo son más hábiles en sus negocios que los que pertenecen a la luz” (cfr. Lc 16, 1-8). ¿Por qué Jesús alaba al administrador infiel? En realidad, lo que Jesús alaba no es al administrador infiel ni a su infidelidad, sino a su astucia. Es decir, en esta parábola debemos estar bien atentos a su estructura, desarrollo y desenlace, para no equivocarnos en lo que Jesús nos quiere enseñar. Como decíamos, Jesús no alaba ni al administrador infiel, ni a su infidelidad –esto sería alabar el mal, lo cual no es compatible con la santidad y sabiduría de Jesús-, sino que alaba su astucia, empleada para granjearse amigos para cuando sea despedido a causa de su mala administración. Es por esta astucia, que el administrador infiel se granjea amigos para cuando sea despedido por su amo, como consecuencia de haber sido sorprendido in fraganti en su mala administración.

         “Los que pertenecen a este mundo son más hábiles en sus negocios que los que pertenecen a la luz”. El mal nunca es ejemplo de nada, pero en este caso, no debemos aprender del mal –la infidelidad y mala administración del administrador infiel-, sino de su astucia, la cual, si es usada bien, es una buena cualidad. En el administrador infiel debemos vernos nosotros, que no sabemos administrar correctamente el mayor bien que nos confía Dios y es la gracia santificante, puesto que con frecuencia, preferimos el pecado antes que la gracia. Seamos astutos como el administrador infiel y hagámonos de amigos que nos ayuden para cuando seamos despedidos, es decir, para cuando salgamos de esta vida terrena e ingresemos en la vida eterna: obremos la misericordia con nuestros prójimos, que así rezarán por nosotros y ofrezcamos oraciones, sufragios, ayunos, oraciones y penitencias por las Benditas Almas del Purgatorio, tanto cuanto seamos capaces, para que ellas intercedan por nosotros en la hora de nuestra muerte y así podamos entrar en el Reino de los cielos.

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