jueves, 18 de marzo de 2021

“Si no creen que Yo Soy, morirán en sus pecados”


 

“Si no creen que Yo Soy, morirán en sus pecados” (Jn 8, 21-30). Jesús revela explícitamente la necesidad imperiosa de creer en Él para salvar el alma de la eterna condenación. En otras palabras, quien quiera evitar la eterna condenación en el Infierno y quien quiera ingresar en el Reino de Dios, tiene que creer en Él, ya que no hay otro camino posible. Ahora bien, el Jesús en el que hay que creer no es el Jesús de los hebreos –para quienes Jesús era un blasfemo-, ni el Jesús de los protestantes –para quienes Jesús es sólo un hombre santo, un hijo de Dios muy cercano a Él, pero solo un hombre-, ni tampoco el Jesús de los musulmanes –para quienes Jesús es sólo un profeta más entre tantos: el Jesús en el que hay que creer es el Jesús de la Iglesia Católica, definido por el Magisterio de la Iglesia como Hombre-Dios, como Dios Hijo encarnado, como el Verbo de Dios encarnado, como la Segunda Persona de la Trinidad que une a Sí, hipostáticamente –a su Persona divina-, la naturaleza humana de Jesús de Nazareth.

Este Jesús católico, definido como Dios Hombre por el Magisterio y la Tradición de la Iglesia Católica, tiene su fundamento bíblico, ya que se fundamenta en las mismas palabras de Jesús, quien se nombra a Sí mismo como Dios. En efecto, Jesús se aplica para sí el Nombre propio con el que los hebreos conocían a Dios: el “Yo Soy”. Jesús se auto-proclama como el Dios de los hebreos cuando dice: “Si no creen que Yo Soy”. En otras palabras, Jesús utiliza el Nombre sagrado, el “Yo Soy”, utilizado por los hebreos para nombrar a Dios, a Sí mismo, con lo cual está revelando que Él es ese Dios en el que los hebreos creen. Es como si Jesús dijera: “Si no creen que Yo Soy Dios, entonces morirán en sus pecados”. Por lo tanto, para “no morir en el pecado” –y consecuentemente, para evitar el Infierno- y para salvar el alma –para ingresar en el Reino de los cielos-, es necesario creer que Cristo es Dios, es el “Yo Soy” de los hebreos, que se ha encarnado, como Segunda Persona de la Trinidad, en la Humanidad Santísima de Jesús de Nazareth.

“Si no creen que Yo Soy, morirán en sus pecados”. Lo mismo que Jesús les dice a los hebreos, nos lo dice a nosotros, los católicos: “Si no creen que Yo Soy Dios en la Eucaristía, morirán en sus pecados”. Es decir, nosotros no sólo tenemos que creer que Cristo es Dios encarnado, sino que además debemos creer que Él prolonga su Encarnación en la Eucaristía, por eso para nosotros, la Eucaristía es Dios Hijo encarnado, que prolonga su Encarnación en la Eucaristía. Si no creemos en esta verdad de fe, revelada por el Magisterio y la Tradición de la Iglesia, nos condenaremos irremediablemente.

 

 

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