viernes, 16 de abril de 2021

“¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?”


 

“¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?” (Jn 6, 52-59). Los judíos se escandalizan ante las palabras de Jesús, cuando les dice que deben “comer su carne y beber su sangre” para tener vida en ellos. El motivo del escándalo es que interpretan las palabras de Jesús en sentido material; no tienen presente que Jesús les está hablando de comer su Cuerpo y beber su Sangre, sí, pero luego de haber pasado por su misterio pascual de muerte y resurrección. Es decir, los judíos creen que Jesús les dice que deben comer su carne y beber su sangre, al modo material, sin haber pasado por la Pasión, Muerte y Resurrección, pero Jesús está hablando de su Cuerpo y de su Sangre ya glorificados y resucitados, luego de haber pasado por el Viernes, el Sábado Santo y el Domingo de Resurrección. Jesús les dice que deben comer su Cuerpo glorificado y beber su Sangre divinizada, en la Sagrada Eucaristía, porque está hablando de su misterio pascual de Muerte y Resurrección.

“¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?”. A muchos católicos les sucede con la Eucaristía lo que a los judíos con Jesús: así como los judíos veían a Jesús como a un hombre más y no como al Hombre-Dios, así muchos católicos ven a la Eucaristía como a un trozo de pan y no como al Cuerpo y la Sangre del Cordero de Dios, glorificados por el Fuego del Espíritu Santo, ocultos en la apariencia de pan. Por eso, muchos católicos le preguntan a la Iglesia: “¿Cómo puede darnos a comer la Carne y a beber la Sangre de Jesús?”, cuando la Iglesia lo dice claramente en la fórmula de la Consagración: “Tomen y coman, esto es mi Cuerpo; tomen y beban, esta es mi Sangre”. La Iglesia lo dice claramente, por medio del sacerdocio ministerial, que da a sus hijos a comer la Carne del Cordero de Dios y a beber su Sangre, pero visto que la inmensa mayoría de los católicos desprecia al Santísimo Sacramento del altar, eso es una muestra de que repiten, sin saberlo, el escándalo racionalista de los judíos: “¿Cómo puede la Iglesia darnos a comer la Carne del Cordero y beber su Sangre?”. Muchos católicos, porque racionalizan su fe, se escandalizan de pensar que la Eucaristía es el Cuerpo y la Sangre de Cristo y así, escandalizados como los judíos, se alejan irremediablemente de la Fuente de la Vida eterna, el Sagrado Corazón Eucarístico de Jesús.

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